El mejor bateador venezolano*

This post is also available in / Disponible en: : enEnglish (Inglés)esEspañol

(*Ciertas condiciones aplican)

Miguel Cabrera, José Altuve, Andrés Galarraga: nombres que de inmediato nos vienen a la mente cuando pensamos en los mejores bateadores venezolanos en Las Grandes Ligas, y con justicia, pues todos muestran números en su carrera que los avalan y por lo general encabezan las listas personales de quiénes discuten el tema.

Ahora, si quisiéramos hacer un análisis más profundo al respecto, ¿cómo pudiéramos dirimir quién en efecto es ese mejor bateador nacido en Venezuela?

Para empezar, tenemos que establecer algunos lineamientos que nos permitan tener reglas claras en nuestra búsqueda, por lo que establecí ciertos criterios que nos ayuden al respecto:

1.- La carrera a revisar es de las Grandes Ligas. Buscamos el mejor bateador en el más alto nivel y aunque nuestra liga ha sido siempre muy buena, queremos medir lo hecho en la meca del beisbol.

2.- Debe estar retirado de las mayores. Una regla básica de cualquier comparación es que debemos comparar naranjas con naranjas con la intención de mantener la perspectiva. No es justo para quiénes todavía están acumulando estadísticas (ni para quiénes dejaron de hacerlo) ponerlos en la misma balanza sin saber a ciencia cierta cuáles serán sus números finales.

3.- Hay que tomar en cuenta la época en la que jugó cada quién. Debemos encontrar la manera de que un hit de Luis Aparicio tenga la misma incidencia de uno de Antonio Armas o de Víctor Martínez. Afortunadamente, como veremos más adelante, hay formas de hacerlo.

4.- Solo tomaremos en cuenta el aspecto ofensivo. Estamos en la búsqueda del mejor bateador, no del jugador más completo, así que ser una estrella al guante no aporta a la misma.

Son cuatro reglas sencillas pero que nos ayudarán a mantener el enfoque apropiado. Adicionalmente, he hecho un corte preliminar para tener una lista de candidatos iniciales, la misma es la siguiente:

Un buen grupo.

Mis disculpas por la forma en que están escritos algunos nombres pero esa es la manera que lo registra FanGraphs.com, de donde proviene la data. La lista está ordenada de mayor a menor cantidad de imparables (H) y es, sin dudas, una lista de atletas excepcionales.

Como toda buena lista, tiene una cantidad de información importante que vamos a tratar de digerir; para ayudarnos con ello podemos usar la siguiente tabla que muestra en un código de colores el ranking en cada categoría, en donde verde es mejor y rojo, peor:

Podemos ver claramente un patrón en un grupo de peloteros en los que sobresalen Omar Vizquel, Luis Aparicio, Bob Abreu, Andrés Galarraga, David Concepción, Magglio Ordoñez y Victor Martínez, al concentrar entre ellos los números más altos en la mayoría de las categorías, con la excepción de los ponches (K) y atrapado en intento de robo (CS) en donde números menores son mejores y dan un mejor posicionamiento.

Ahora, pensemos en algo: cuando hablamos de tremendos bateadores venezolanos, ¿pensamos en Omar Vizquel por encima de Edgardo Alfonzo o de Antonio Armas? ¿Qué nos dice que esté mejor posicionado Vizquel que ellos?

Este es el gran inconveniente que se nos plantea cuando utilizamos ciertas estadísticas tradicionales al evaluar y comparar las carreras de jugadores que fueron distintas en su duración y en las épocas que les tocó jugar.

Por ejemplo, cuando se trata de sencillos, dobles, triples, jonrones, anotadas, empujadas, bases robadas y boletos, es decir, aquellas categorías que podemos llamar acumulativas porque se van sumando año con año, alguien con una carrera larga como Vizquel pudo sumar más en ellas, y por lo tanto aparecer mejor posicionado que Vitíco Davalillo, por ejemplo.

Esto no quiere decir que el tener una carrera longeva no sea en sí un extraordinario logro; por algo el pelotero pasa muchos años jugando a ese nivel. Sin embargo, también es cierto que, jugar mucho tiempo permite sumar aún cuando nuestro rendimiento sea solo promedio: sumar de a poco durante mucho tiempo rinde bastante.

Debemos agregar algo más que es extremadamente importante, como expuse en mi columna anterior: estadísticas como promedio de bateo (AVG), carreras anotadas (R) y carreras empujadas (RBI) presentan fallas de fondo al momento de usarse para evaluar el verdadero rendimiento de un bateador, y sí a eso le agregamos que las dos últimas son de las estadísticas que más se benefician de la acumulación, entonces nos encontramos ante un problema doble.

Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?

Afortunadamente tenemos a disposición un conjunto de categorías que cómo también vimos antes nos van a aclarar el panorama. Estas son: wOBA, wRC y WAR.

Empecemos por el final, el WAR, que significa Victorias Sobre Reemplazo. La mejor forma que he visto para explicarlo es la siguiente: si el jugador se lesiona y lo sustituye un jugador de reemplazo que sea de rendimiento promedio, ¿cuántas victorias dejará de tener su equipo? O dicho de otra manera, ¿cuántas victorias le suma el pelotero su equipo por encima de lo que lo haría otro jugador de rendimiento promedio en su lugar?

Las victorias sobre reemplazo son un intento de englobar las principales características de un jugador y contabilizar su valía, en su fórmula incluye todos los aspectos ofensivos, defensivos, de corrido de base, y los ajustes por época lo que es una ventaja importante, ya que es neutral ante el contexto, la liga y el parque en las que juega el pelotero. Esto significa que puedes usarlo para comparar jugadores entre años, ligas y equipos.

Veamos entonces una tabla con las estadísticas avanzadas y ordenadas de mejor a peor cantidad de victorias sobre reemplazo:

Bob Abreu encabeza y se separa del siguiente en la lista, Don Luis Aparicio nuestro miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas, por una diferencia extremadamente notable. De hecho, ningún otro jugador le saca 10 puntos de WAR al que le sigue en la lista, como lo hace Abreu.

Entonces, ¿podemos ya afirmar que Bob Abreu es el mejor?

Lamentablemente las victorias sobre reemplazo tienen dos problemas para nuestro ejercicio: por un lado, irónicamente también es una estadística acumulativa, se calcula año a año y se va sumando, y por lo tanto a mayor tiempo de servicio «pudiese» aumentar (entre comillas porque un jugador puede tener un WAR negativo en una temporada), dando cierta ventaja a los longevos.

El otro problema que presenta es que involucra el aspecto defensivo y, aun cuando eso por sí mismo no está mal, rompe con la cuarta regla que nos pusimos de solo tomar en cuenta los elementos ofensivos.

Afortunadamente contamos con una estadística que ha evolucionado para tratar de responder la pregunta que nos estamos haciendo, esta es Carreras Creadas ponderadas, o wRC.

A finales de los 70, quién es considerado por muchos como el padre de la sabermetría, Bill James, creó una fórmula partiendo de la siguiente premisa expuesta luego en su libro «The Bill James Historical Baseball Abstract«:

«Con respecto a un jugador ofensivo, la primera pregunta clave es cuántas carreras han resultado de lo que ha hecho con el bate y en las bases. Willie McCovey bateó .270 en su carrera, con 353 dobles, 46 triples, 521 jonrones y 1,345 bases por bolas, pero su trabajo no era batear dobles, ni sencillos, ni triples, ni dar bases por bolas ni siquiera batear jonrones, sino más bien poner carreras en el marcador. ¿Cuántas carreras resultaron de todas estas cosas?»

A la fórmula la llamó Carreras Creadas (RC) y toma en cuenta: A) Los factores de embasado, B) Los factores de avance y C) Los factores de oportunidad. Entre estos tres factores engloban estadísticas tales como: hits (discriminando sencillos, dobles, triples y jonrones), bases por bolas, atrapado robando, golpeado por lanzamiento, bateo para doble play, bases totales, bases por bolas intencionales, sacrificios, bases robadas y turnos al bate. Además, ha evolucionado para incluir aspectos situacionales como corredores en base, en posición anotadora, etc.

Años después el otro gran influenciador sabermétrico, Tom Tango, creó la estadística wRC o Carreras Creadas ponderada, que toma la idea de James y la mejora al basarla en otras estadísticas, que merecen su artículo aparte.

Desde mi punto de vista, Carreras Creadas ponderada es una de las mejores estadísticas que tenemos para saber la capacidad ofensiva de un pelotero, pues evalúa en justa proporción los distintos aspectos al momento de batear y los resume de forma más que adecuada. De esta manera resolvemos el tema de tomar en cuenta solo la parte ofensiva y ahora veremos como la ajustamos para comparar a jugadores de distintas épocas y contextos.

Al comparar las carreras creadas ponderadas de un jugador con el promedio de la liga, después de controlar los efectos del parque en donde batea, nos da una mejor aproximación que se representa como wRC+, o carreras creadas ponderadas +.

El promedio de la liga, en esta estadística, para los jugadores de posición es 100, y cada punto por encima de 100 es un punto porcentual por encima del promedio de la liga. Por ejemplo, un wRC+ de 125 significa que un jugador creó un 25 por ciento más carreras de las que tendría un bateador promedio de la liga en la misma cantidad de apariciones al plato. Del mismo modo, cada punto por debajo de 100 es un punto porcentual por debajo del promedio de la liga, por lo que un wRC+ de 80 significa que un jugador creó un 20 por ciento menos de carreras que el promedio de la liga.

Entonces, ¿quién de nuestros candidatos lidera la lista? Veamos:

Abreu una vez más, y de forma definitiva, toma ventaja. Sin embargo pudiéramos decir que gana el primer lugar por muy poco (3 por ciento de diferencia) ante Magglio Ordoñez, quién fue un gran bateador y los números lo respaldan.

Abreu tuvo la capacidad de generar casi 30 por ciento más carreras que el promedio de los jugadores con los que compartió campos de beisbol durante su carrera; históricamente ocupa el puesto 197 de todos los tiempos al día de hoy, milimétricamente por delante de insignes bateadores como Hanley Ramírez, Mo Vaughn, Juan «Igor» González e incluso el inmortal de Carolina, Don Roberto Clemente.

La lista nos muestra cosas que probablemente ya intuíamos pero que no podíamos demostrar claramente, tales como que Richard Hidalgo fue un buen bateador, que Melvin Mora rendía más que la mayoría y que Andrés Galarraga y Victor Martínez fueron unos caballos.

En la contraparte podemos ver parte de las razones, desde el punto de vista ofensivo, que argumentan los votantes para negar a Omar Vizquel la entrada al Salón de la Fama, al indicar que produjo 17 por ciento menos carreras que el bateador promedio durante su carrera. Sin embargo recordemos que este es solo un aspecto del jugador y hay múltiples factores adicionales que tomar en cuenta para este tipo de decisiones.

Dejo entonces para su consideración, al mejor bateador venezolano bajo nuestros lineamientos, el Sr. Bob Kelly Abreu.


Toda la data usada fue tomada de https://www.fangraphs.com/https://baseballsavant.mlb.com/ y/o https://www.baseball-reference.com/, a menos que se diga algo distinto.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.